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Carta a Felipe
Pérez Roque
 
VICTOR ROLANDO
ARROYO

Señor
Felipe Pérez Roque, vocero
del
régimen de La Habana. Mentirazo es el calificativo que espontáneamente
se fija en mi pensamiento al oír la mal estructurada farsa que usted
orquestó el 25 de marzo ante los corresponsales de prensa extranjera
acreditada en el país.
En
los actuales momentos, en que el mundo rechaza enérgicamente el largo
historial represivo
del
régimen al que usted sirve de vocero de turno, sólo las calumnias son el
asidero que les queda para ocultar sus bochornosas acciones.
¿Quién
dijo que para servir a la patria hace falta tener un título
universitario? El gobierno que usted representa ha impedido que decenas
de miles de jóvenes de este país alcancen estudios de nivel superior,
enarbolando el tristemente célebre eslogan ``la universidad para los
revolucionarios''.
Hoy
muchos opositores no tienen un empleo oficial, pero ¿quién los condujo a
ello sino la hostilidad y el acoso de sus cuerpos represivos, exigiendo
una idoneidad política? ¿Se atrevería usted a sostener un debate público
al respecto?
El
que no estemos graduados
como
periodistas no ilegitima la realidad de nuestra labor. ¿Se aventuraría
usted a probar la veracidad o no de nuestras noticias, artículos o
crónicas, por los que fuimos enjuiciados y condenados?
A
nosotros al menos nos queda la satisfacción de que el apoyo financiero y
material que recibimos de personas amigas en el exterior no servía para
enlutar ningún hogar cubano. Todo lo contrario de lo que hace el régimen
que usted sirve, que desde la década de 1960 trata de exportar la
violencia por medio de los movimientos guerrilleros en Centro y
Suramérica, y que recientemente los electores salvadoreños se encargaron
una vez más de demostrar cuán inútiles fueron esos esfuerzos.
Al
decir usted que algunos de nosotros hemos cometido delitos comunes no
hace más que reflejar la justa realidad de este país y de su población
--en particular los jóvenes--, que se debate en una aguda crisis social
de la cual el régimen que usted representa tiene total responsabilidad.
Al incorporarse a la oposición pacífica, esas personas buscan revertir,
con el cambio político, que cientos de miles de jóvenes sigan
delinquiendo, pues la desastrosa política en que el régimen basó su
intromisión en los valores morales, religiosos y familiares ha
compulsado a nuestra juventud a la comisión de delitos. ¿Acaso tiene
usted otra explicación para el elevado número de reclusos en el país?
Yo
lo emplazo públicamente a que niegue con argumentos sólidos que su
régimen se ensañó en nosotros y nuestras familias al ubicarnos en
prisiones alejadas de nuestras residencias, que durante meses se nos ha
encerrado en celdas tapiadas, sin sol y sin llamadas telefónicas, acción
que aún persiste. Me gustaría que usted mostrara imágenes de las jaulas
donde nos mantienen encerrados, alimentados con míseras raciones cuyo
sabor y calidad no recibieron los esclavos.
De la
atención médica y estomatológica sólo le señalo que ustedes la han
utilizado
como
otro medio de presión para quebrar nuestras voluntades, y su resultado
ha sido deficiente. Su régimen sigue violando nuestros derechos como
presos políticos, y la primera violación es el injusto encarcelamiento.
Sus
calumnias no son algo nuevo. Al caer el muro de Berlín el mundo pudo
comprobar cómo los regímenes totalitarios de Europa oriental difamaron a
los que se les oponían con métodos idénticos a los que usted hoy usó
contra nosotros.
Nunca
antes usted y el régimen que representa recibieron mejor calificativo
que el de rufianes, y su debilidad moral se evidencia en la negativa a
verificar en las urnas, por el plebiscito que pide el Proyecto Varela,
los verdaderos deseos de este pueblo, porque saben que de allí saldría
un rotundo no a la dictadura.
Cuba
será libre y democrática, y por ello cualquier sacrificio es aceptable.
Perteneciente al grupo de los 75, fue condenado a 26 años de prisión,
que cumple a más de mil kilómetros de su hogar. |