LA REVOLUCION DE LOS MITOS

Por Juan F. Benemelis

La revolución que encabeza e instaura Fidel Castro en Cuba es una entelequia construida con mitos y falsedades. Conocedor de la eficacia de los medios masivos de comunicación en el imaginario popular, Fidel Castro se hizo rápidamente de ellos y, desde ahí, ha manipulado y manipula los hechos históricos y la realidad para servir a sus objetivos.

Con vistas a justificar las medidas económicas y sociales de estatalización de la riqueza nacional, Fidel Castro improvisó una Cuba republicana desconocida para los que la vivieron. Una Cuba que era la antípoda de la realidad: subdesarrollada, con profundos males sociales, carente de educación y servicios de salud, y cuyo campesinado estaba hambriento de tierra. Pero Cuba se hallaba en pleno despegue económico, superando niveles per cápita de países europeos como España, Italia y Finlandia, y que mostraba un expediente envidioso en proyectos sociales como derecho laboral, femenino, extensa sociedad civil, educación pública y privada a la cabeza del continente, servicios de salud al nivel de los más desarrollados de su época.

En el agro, Cuba había dado pasos considerables. La economía de auto-consumo, común en toda Latinoamérica, prácticamente había desaparecido, y el campesino producía para los mercados. La República había acomodado un sistema de posesión, usufructo y arrendamiento de tierras que funcionaba, y se hallaba en vías de la mecanización del agro ante la carestía de jornaleros para los períodos picos de la zafra azucarera. El grueso de las labores agropecuarias no se afrontaban con los campesinos sino con los jornaleros, cuya suerte no varió con la subida al poder de Fidel Castro.

La revolución triunfante en 1959 no vence por la contienda guerrillera, es el clandestinaje urbano quien lleva el peso de la lucha contra el presidente Fulgencio Batista. Incluso, Fidel Castro no será el único líder guerrillero, ni todos los que se alzaron en las montañas lucharon bajo sus órdenes. Existían otros frentes de combate y otros jefes guerrilleros. En enero de 1959 Fidel Castro eliminó a sus rivales y santificó una historia a medias de la lucha contra Batista, para justificar su hegemonía.

Es una falsedad el criterio de que la instauración del comunismo se hallaba en los orígenes de la rebelión. La lucha contra Fulgencio Batista no fue por reivindicaciones sociales (ya en vías de solución) sino para recuperar la república de la Constitución de 1940, una batalla por los derechos cívicos y políticos, bajo la promesa de elecciones, democracia y restitución de los derechos constitucionales. Por eso, la lucha en el Escambray, en los sesenta, no es un levantamiento de bandidos sino una genuina insurrección campesina, la mayor contienda bélica después de nuestras guerras de independencia.

El régimen cubano no es respetado ni admirado internacionalmente, todo lo contrario. Es un apestado en las tribunas internacionales, y es impugnado por toda la prensa mundial. La actual sociedad cubana no es un modelo a seguir, como asegura el Granma, está cuajada de prostitución, corrupción a todos los niveles, alcoholismo, suicidios, delitos comunes, discriminación racial y de género, de abuso doméstico a la mujer. Es una sociedad que no garantiza las necesidades básicas de vida, alimentación, vivienda, vestido.

El régimen no considera que existen opositores políticos, por tal razón niega que existan prisioneros políticos. Es el único país del planeta en el cual discrepar y oponerse al gobierno es traicionar a la nación, y en el que el cubano requiere de permiso del gobierno para salir o entrar del territorio nacional.

En el país no hay libertad de expresión, como lo estipula su Constitución; se censura a la prensa, los libros, los textos escolares, no hay libre acceso a los fondos bibliográficos de la Biblioteca Nacional, ni a los ejemplares pasados de periódicos y revistas.

El embargo no fue impuesto por Estados Unidos, fue Fidel Castro quien decidió romper sus compromisos económicos con ellos para comprometerse con el bloque soviético. Cuando se establece el embargo ya el régimen cubano no comerciaba con Estados Unidos. La actual crisis económica no se debe al desplome del bloque soviético, o al embargo de los Estados Unidos. Cuba cuenta con los medios naturales suficientes para no depender de otras naciones o áreas, y además puede comerciar libremente con el resto del mundo las mismas mercancías y tecnologías que tienen los norteamericanos.

A contrapelo de su actual propaganda, Fidel Castro no es eterno y se halla en las postrimerías de su vida política. Pese al eslogan de socialismo o muerte, el sistema no se mantendrá luego de su desaparición, como lo exponen los hechos en la Europa del Este y Rusia, donde quedó demostrado que el comunismo no era irreversible.