La Sociedad Civil, los Tiranos y la Historia del Elefante
                             Por Frank Hernandez-Trujillo
                              SIN PATRIA PERO SIN AMO

   Dicen los que saben de esas cosas, que cuando los entrenadores de elefantes capturan a uno de estos animales cuando son pequeños, le atan una de sus patas con una cuerda lo suficientemente gruesa como para que no pueda este romperla. Asi pasan los meses y los años, y el pequeño paquidermo se va transformando en un verdadero coloso, capaz de derrumbar arboles y arrastrarlo todo a su paso. Sin embargo, aunque el grueso de la cuerda continua siendo el mismo, y pudiera ser rota con solamente un simple tiron, el elefante no trata de liberarse, acondicionado a su cautiverio.

  Tristemente,  muchos pueblos que conocemos muy de cerca, viven de la misma manera, acondicionados a plegarse ante una represion que apenas existe, y que en muchos casos exageran para asi poder excusar su incapacidad de usar sus fuerzas y liberarse de la soga que los ata al hambre, la miseria y la falta de libertades personales. 

   Sin embargo, otros pueblos como el hermano pueblo venezolano se resisten ante los intentos de los aprendices de tiranos a atarlos con la soga de la demagogia,  falsas consignas y  promesas de igualdad social  que jamas seran cumplidas. Hemos visto con verdadero orgullo a ese pueblo, lidereado por los obreros miembros de la Central de Trabajadores Venezolanos, los empleados de PDVSA, FEDECAMARA y otros miembros de la sociedad civil marchar dia tras dia a pesar de las amenazas y de los ataques mortiferos realizados por las gangas armadas de  representantes de las mas bajas estratas sociales y de delinquentes encapuchados. 

   A pesar de las matanzas de civiles desarmados realizadas por los que apoyan al oficialismo lidereados por ex-golpistas, ex-guerrilleros y terroristas, el verdadero pueblo marcha sin miedo, arriesgandolo todo: su bienestar economico, sus trabajos y hasta  las vidas de sus hijos. Esta es la verdadera sociedad civil en marcha , defendiendo sus derecho a vivir, hablar y trabajar libremente, y estamos seguros que lograran sus objetivos porque han sabido luchar por ellos. 

   Que tomen nota los elefantes atados y decidan si van a continuar temiendose a si mismos o van a imitar al pueblo venezolano y exigir se respeten sus derechos a trabajar,  producir, viajar y vivir en paz.