![]() LA BASE NAVAL DE GUANTANAMO Juan F. Benemelis
Para fines del siglo XIX Estados Unidos enfrentaba su transformación en un poder naval, comenzando a tomar medidas para el lanzamiento de una importante flota oceánica así como de los puntos de reabastecimiento necesarios. El enorme desarrollo económico y comercial norteamericano exigía la institución y el resguardo de comunicaciones seguras entre el Atlántico y el Pacífico, y el establecimiento de centros navales y carboneros de reabastecimientos, en sitios estratégicos. Era patente que Estados Unidos buscaba la creación de un sistema de bases navales, y para tales efectos un enclave seguro en el océano Pacífico lo sería Hawai. En el Caribe, Cuba era el sitio deseado, y el futuro canal de Panamá exigía una estación naval norteamericana en esa Isla para vigilar el mencionado pasillo interoceánico. Luego de la derrota española a manos de Estados Unidos, en la famosa guerra Hispanoamericana, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, entre otras islas, pasaron al control de los Estados Unidos. El 12 de junio de 1901, la Asamblea Constituyente accedió a incluir la Enmienda Platt como apéndice de la Constitución, que legalizaba la presencia militar norteamericana, legitimaba el ejercicio del derecho de intervención futura, y, además, por intermedio de su artículo VII, obligaba a Cuba a vender o arrendar estaciones navales en ciertos puntos del territorio. De este acto nació la base naval norteamericana en la bahía de Guantánamo. Bajo la presidencia de Tomás Estrada Palma se firmó en 1903 el Tratado de Reciprocidad, así como aquellos acuerdos que ponían en función el artículo VII de la Enmienda Platt, referente a las concesiones territoriales que debía hacer Cuba. A partir del valor geográfico que implicaba la Base Naval de Guantánamo, Estados Unidos consolidó el dominio del arco superior de las Antillas. Para 1912 la Base Naval de Guantánamo devino en una propiedad rentada por 2,000 monedas de oro anuales. Los tratados serían ambivalentes en cuanto al tiempo límite de estadía, notando que Estados Unidos permanecería hasta que tal situación se alterase por una decisión conjunta. Con la nueva geopolítica de guerra aérea y submarinos en el Atlántico, y previendo quedar solos frente a Alemania, durante la Segunda Guerra Mundial se transformó a Guantánamo en el centro del cordón sanitario de la “fortaleza norteamericana”, como parte del Plan aeronaval móvil Arcoiris, desde Bermuda a Trinidad. La Base se amplió con dos aeródromos. Al lado de la Flota del Pacífico se organizó en 1939 la del Atlántico, con Guantánamo-Panamá como centros, para proteger las rutas petroleras del Caribe y Venezuela, así como los convoyes de alimentos a los Aliados que se ensamblaban en Santiago de Cuba. Por su importancia estratégica, a partir de julio del 1940 Estados Unidos transformó a La Habana en sede política del Hemisferio para consumar la Doctrina Monroe como instrumento defensivo ante el Eje Roma-Berlín-Tokío, y para la posible administración de las colonias europeas ante un potencial triunfo de Alemania. En la actualidad es punto de tránsito de la Flota del Atlántico, así como de interdicción en la lucha contra el narcotráfico. Después de la revolución de 1959, la base se transformo en tema político del gobierno de Fidel Castro, en las conferencias de los No-Alineados. La actitud del gobierno de La Habana ante la existencia de la Base Naval en Guantánamo es demagógica, pues jamás ha tratado de negociar oficialmente con Estados Unidos el estatus de la Base, como está establecido en el Tratado de Reciprocidad de 1934, sujeta al derecho internacional, ni la ha reclamado ante las cortes internacionales o la ONU.
Bibliografía consultada. Álvarez Tabío, Fernando. La Base naval de Guantánamo y el Derecho Internacional. Cuba Socialista, No. 11, 1962. Emerson Murphy, Marion. The History of Guantánamo Bay, District Publications and Printing Office, Tenth Naval District, Guantánamo, 1953. Guerra Sánchez, Ramiro. La expansión territorial de los Estados Unidos, Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1975. Machado Ortega, Luis. La Enmienda Platt. Imprenta el Siglo XX, La Habana, 1922. Tosté Ballart, Gilberto. Guantánamo: USA. al desnudo. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1983. |