INTRODUCCIÓN

      Con una masa de 600,000 militantes, 60,000 funcionarios profesionales, y 600 altos dirigentes provinciales y nacionales, y estructurado desde las fábricas, oficinas públicas, granjas y tiendas, el Partido Comunista de Cuba es la fuerza rectora incuestionable de todas las actividades de la nación.

     Su hegemonía tiene como base de sustento la aprobación de todos los cuadros dirigentes del Gobierno y la economía y la obediencia absoluta de sus militantes, así como el cumplimiento sin objeciones de todas sus directivas. Su estructura llega a todos los niveles, y es la máxima instancia de aprobación de todas las medidas sociales, económicas y, por supuesto, políticas. Es por ello que todo miembro de la nomenclatura milita en el PCC.

     El Buró Político, el Comité Central y sus departamentos, los comités provinciales y secretarios municipales del PCC, los generales del MINFAR y del MININT, los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Estado y de Ministros, los ministros, viceministros y directores ministeriales, constituyen  la élite rectora, la nomenclatura del régimen, el primer nivel de dirección, la polea transmisora del Máximo Líder para el control y la supervisión del país. Todas las demás instancias del país, sean organizaciones de masas, instituciones, etcétera no tienen independencia y están directamente subordinadas a esta élite del poder.

     Bajo el régimen de Fidel Castro las instituciones no se han consolidado. Las únicas efectivas son el MININT, que cuenta con sus 90,000 empleados, y el MINFAR con una constelación de generales y 250,000 soldados. La razón estriba en que el objetivo principal de este fabuloso aparato represivo-militar no es la defensa contra un enemigo externo, sino la destrucción de la oposición interna contra Fidel Castro. Las decisiones importantes las toma Fidel Castro con sus asesores; las que luego se asumen por el Ejecutivo del Buró Político, del Consejo de Estado y por el equipo de vicepresidentes del Consejo de Ministro. En los territorios y provincias los secretarios del PCC son los verdaderos jefes, por encima incluso de los delegados ministeriales y de los poderes populares. Esta subordinación provincial al aparato político duplica las funciones de la administración.

     Este primer nivel de la nomenclatura, de 2,000 a 2,500 individuos, son el sostén del régimen totalitario cubano, del decrépito autoritarismo de Fidel Castro y, hasta el presente, han sido insensibles a las necesidades y sufrimientos de la población. Por eso, son los responsables de la tragedia de la nación cubana. Ellos son culpables de lo siguiente, entre otras cosas:

 § De mantener en el poder por más de cuarenta años al mandatario más incapaz que halla tenido la nación cubana.

§ De haber transformado a Cuba, de ser el país más próspero y avanzado del continente latinoamericano, en el más pobre y atrasado, junto a Haití.

§ De haber destruido la producción agropecuaria

§ De la falta de viviendas, de transporte, de electricidad, de acueductos y alcantarillados, de teléfonos, de efectos electrodomésticos, de muebles y colchones, de ropa y calzado, de vasos y cubiertos, de lápices y libretas.

§ Del presidio político y común más extenso del Hemisferio Occidental

§ De fusilar sólo para dar escarmientos.

§ De encarcelar por delitos que sólo existen en Cuba, como criticar, opinar, discrepar.

§ De permitir el abuso y el atropello de las instituciones del MININT contra los ciudadanos.

§ Del exilio de 2 millones de sus habitantes.

§ De prohibir a los cubanos la entrada y salida de su propia nación.

§ De los desalojos que se cometen contra la familia cubana

§ De haber perseguido a los homosexuales.

§ De no cumplir con los tratados suscritos en la ONU sobre los Derechos Humanos.

§ De la subversión y terrorismo estatal contra otras naciones del planeta.

§ De haber puesto a la humanidad al borde del holocausto con la Crisis de los Cohetes.

§ De poner a trabajar a menores de edad.

§ De establecer el “apartheid” entre los cubanos y los extranjeros.

§ De culpar al “imperialismo” de todos los errores y desaciertos que ellos cometen.

§ De la vasta prostitución económica de mujeres, hombres y menores.

§ De apropiarse y distribuir como prebenda la propiedad pública de la nación.

§ De haber comerciado o regalado el patrimonio cultural de la nación.

§ De prohibir a los cubanos que decidan en referendo, mediante el Proyecto Varela, reformar la Constitución.

§ De haber arruinado el medioambiente, transformando a Cuba en el país más contaminado de todo el Hemisferio.

§ De haber destruido la flora y fauna del Archipiélago, y aniquilando prácticamente a sus especies nativas.

§ De imponer qué libros pueden leerse, qué películas se pueden ver, qué programas de radio oír, qué música escuchar, qué cantidad de alimentos ingerir, qué hoteles y playas visitar, quién puede entrar o salir del país, con quién se puede hablar en el extranjero, quién puede tener computadora, o videocasteera, o televisores a colores, en qué tiendas se puede comprar...

§ De todo esto y de mucho más son culpables los que a continuación relacionamos