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Last Updated:
May 2nd  2003



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of our work

 

 

 

 

Helping To Promote Democracy Today


Las guerras secretas de Fidel Castro
Juan F. Benemelis


439 pages

      Juan F. Benemelis was born in Manzanillo Cuba, en 1942.

 Graduated from  Habana University with a Diplomatic and
Consular as well as a  History degree.

Awarded with the UNEAC 1978 for his essay Africa, a
 historical reinterpretation.

 Awarded with the Cuban-Arab Historical Society 1979
 for his work La Arabia Félix.

Mr. Banemlis has published: Castro subversión y terrorismo
en África (1988),  Juicio a Fidel (1989), El último comunista (1992), and his book his book about  the Paradigms and Frontiers  is still in press.

 He has been a constant collaborator in numerous magazines
and newspapers.

                                                                                             


The price of the book is $25.00 / No Shipping cost in the United States

                                                  
                                                            Click on Title to read excerpts
 from the book                        

   Índice

1. LA GUERRA DE GUERRILLAS                             

Guerrillas. El caso Panamá. Trujillo "Chapitas".

Operación "Tonton Macoutes". El intento nicaragüense.
 

2. LA SUBVERSION LATINOAMERICANA

La guerrilla. Colombia. Proyecto Guatemala.

La Espía de Detroit. Con la KGB. La Invasión.
 

3. EL NUEVO BOLÍVAR

Venezuela. La lucha clandestina. La Derrota.
 

4. LA CRISIS DE LOS COHETES

La estrategia de Jruschov. Armas ofensivas.

Estalla la crisis. Claudican los soviéticos.
 

5. LA SUBVERSIÓN AFRICANA

La Subversión. La estrategia diplomática.

La infiltración en Africa. En las garras de Moscú.
 

6. GUERRA  EN ARGELIA Y GOLPE EN ZANZIBAR

Los antecedentes. El conflicto fronterizo.

La Revolución de Zanzíbar
 

7. CONGO: EL VIETNAM CUBANO

El Congo. La puja por el Congo. Rumbo al Congo.

El duelo Che vs Hoare.
 

8. EL CHE GUEVARA EN BOLIVIA

Bolivia. La red ilegal. Los preparativos.

La muerte en el Yuro.

9. LA TRICONTINENTAL

La OSPAAAL. El Tercer Mundo. La insurgencia. Fracaso

en Nicaragua. Objetivos Latinoamericanos. La Turné africana

10. EL VORTICE TERCERMUNDISTA

El Tercer Mundo. El Tecno-Terrorismo. Las Brigadas Rojas.

La Unidad Popular. La Cumbre de Argelia.

11. TUPAMAROS Y MONTONEROS

Los Tupamaros. La guerrilla urbana. Los Montoneros.

Arquitectura del terror

12. LOS MACHETEROS DE PUERTO RICO

El Independentismo. El Alto Mando del Caribe.

13. ANGOLA: OPERACION CARLOTA

La Revolución de los Claveles. La guerra. La ofensiva

 

14. ETIOPIA: OPERACIÓN BARAGUA

La Gran Somalia. La caida del Negús. El compromiso de Castro.

El general Ochoa. El Paso de Kara-Marda. La disyuntiva Eritrea.

15. EL CONO SUR AFRICANO

La estrategia soviética. Castro El Africano. El Apartheid.

El designio Rhodesiano. El Atlántico Sur.

16. LA ESPADA DE SALADINO

Libia. La Arabia Felix. El Sahara español.

Los Palestinos. Los Hermanos Musulmanes.

17. EL RETORNO DEL GUERRERO

UNITA. Ofensivas de primavera. Cuito-Cuanavale.

18. LA BATALLA DE CUITO

Ochoa versus Castro. La ofensiva al sur. La Guerra o la Paz.

19. LA NUEVA JOYA

Jamaica. Los Corsarios del Caribe. La Isla del Tesoro.

La hegemonía cubana. La caída de la Joya.

20. LOS SANDINISTAS

Los Terceristas. El estallido armado. La Revolución Sandinista.

Nido de ratas. Exportar la revolución.

21. LA CRISIS CENTROAMERICANA

La insurgencia. El conflicto salvadoreño. El Farabundo Martí.

22. LA NUEVA OFENSIVA LATINOAMERICANA

Monimbó. La Narcoguerrilla. El Quetzal. La intentona Hondureña.

23. EL CARTEL DE LA HABANA

La Mafia. Epidemia Rosada. El Cartel de Medellín.

La conexión cubana.

24. EL EJE CASTRO-NORIEGA

El Departamento América. En la selva del Darién.

Un centro de espionaje.

25. EL CARTEL DE LA HABANA

Los Sandinistas. El contrabando. Operación Galgo.

El reposo del guerrero.

26. LA RED AVISPA EN ESTADOS UNIDOS

Nuestros hombres en Miami. Los Operativos.

Las técnicas de espionaje. Los pilotos de la muerte.

El desenlace.

 

27. UN TOPO EN EL PENTÁGONO

Una extraña e introvertida espía. Espionaje dentro del Pentágono.

La cacería. Los generales en entredicho.

 

 

 

 


             



 

CAPÍTULO 1      LA GUERRA DE GUERRILLAS

Si África ha sido el continente del tribalismo, y Europa el de la "partidocracia", América Latina sería fábrica de revoluciones y del caudillismo. Este continente abrumado por la violencia acunaría apóstoles y líderes providenciales, partidos políticos alzados en torno a un hombre, y masas populares cautivadas por el don de la palabra.

La nueva izquierda latinoamericana surgiría al calor de la estrategia de liberación nacional del aprismo, y se caracterizaría por su virulento antiimperialismo, salpicada de peronismo y de revolución mexicana. Esta siniestra se presentó con furia exterminadora; de ella nace la vocación revolucionaria del continente. El unipartidismo se oficiaba en ciertos países: no sólo había sido la bandera de las pequeñas capillas comunistas del continente, sino también estaba implícito en el partido PRI mejicano, en el APRA peruano, y solapadamente en el justicialismo peronista. De ahí surgen también la vocación totalitaria del continente y los regímenes de draconianas restricciones.

En los primeros días del triunfo de la revolución cubana, en enero de 1959, los jefes guerrilleros de Castro concibieron la idea de fomentar la guerra de guerrillas en aquellos lugares del continente donde fuera posible. ¿Por qué en una fecha tan temprana Castro había decidido enarbolar el mensaje de que Cuba debía diseminar su revolución por toda América Latina? Embriagado de victoria, Castro ya soñaba con un protagonismo continental y mundial como la mejor forma de la permanencia de su dominación sobre Cuba, puesto que estaba determinado a destruir la influencia de Estados Unidos en el continente.



 


OPERACIÓN "TONTON MACOUTES"

 

   Así comenzó la correría de Castro por Haití; era el 14 de agosto de 1959, un mes después de la fracasada intentona en la República Dominicana. El nuevo ciclo de violencia, la “operación Haití”, había cobrado forma el mismo día que Castro llevó a cabo su apoteósica entrada triunfal en La Habana, el 8 de enero de 1959.  El delegado de Castro en Haití durante la insurrección, Antonio Rodríguez Echazabal, casado con una escultural haitiana y vinculado a la oposición duvalierista, sostuvo una larga entrevista con el nuevo hombre fuerte de Cuba, donde se estableció el pacto para lanzar una segunda versión de la revolución cubana en las montañas occidentales de la isla La Española.


   Rápidamente se conformó el mando político-militar con Louis Dejoie, Daniel Fignole, el coronel Pierre Armand y Augusto Mamperás Dejoie. Se desató un frenético reclutamiento en las colonias haitianas en Nueva York, Méjico, las Bahamas, Caracas y en la propia Cuba. En La Habana no se hablaba de otra cosa, y los curtidos guerrilleros de Castro y el Che Guevara se disputaban el figurar en la aventura. Era difícil conservar la lucidez en una isla enloquecida; así, el campamento militar fue levantado en el poblado de Jamaica, cerca de La Habana, y la oficina central de alistamiento funcionaba a la luz del día, a pocos metros del céntrico Paseo del Prado.


 



Colombia

El caso más prominente de intervención cubana en el área de Centroamérica y El Caribe sería el de Colombia. Fidel Castro siempre tuvo un interés especial en este país, donde mucho antes de su triunfo en Cuba, estrenó su primera experiencia personal para desatar la subversión en el exterior. 

   En abril de 1948, Castro encabezaba una representación estudiantil internacional en Colombia cuando se une al grupo de  promotores de los famosos disturbios conocidos como el bogotazo. La delegación estudiantil cubana estaba formada por Castro, Rafael del Pino Siero, Aramís Taboada, Alfredo Esquivel, Alfredo Guevara, Enrique Ovares y Rafael Rodríguez Cervera. Asimismo, se le sumaron los puertorriqueños Juan Juarbe Juarbe y José Enamorado Cuesta.  Los gastos de la comisión cubana fueron cubiertos por el caudillo rioplatense Juan Domingo Perón.


 



 

LA ESPIA DE DETROIT

 

En los primeros meses de 1959, el gobierno de Castro envió a Detroit, en un cambió rutinario de su consulado, a una mujer de belleza exótica, culta y de extensa experiencia diplomática: Margarita Quintana. Margarita había sido agregada cultural en Taiwán y en la India y se había desplazado por varios países del lejano Oriente; conocía Europa y hablaba varios idiomas6. Durante su actividad como cónsul en Detroit, la agradable cubanita, que trabajaba para los servicios secretos de Castro, se relacionó con el ingeniero norteamericano Robert Braun, especialista en el manejo de instrumentos electrónicos, dueño de un laboratorio que suministraba equipos especiales a la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos7. Las relaciones entre Margarita y Braun se hicieron más íntimas; luego de excursiones a Montreal y Toronto, el matrimonio culminó en Detroit, en diciembre de 1959. 

   En plena luna de miel, Margarita y Braun desaparecieron de los Estados Unidos y se domiciliaron en Cuba, dejando preparadas para su envió a La Habana, todas sus pertenencias que sumaban 25 cajas y paquetes8. En mayo y junio de 1960, el equipaje fue llevado al consulado cubano en West Palm Beach para ser reembarcado hacia Cuba, como rezaba en las franquicias. Durante la carga, uno de los bultos llamó la atención de los oficiales aduaneros e intervino el FBI que retuvo el equipaje pese a las airadas protestas del cónsul y de la cancillería cubana9.



 



 

CAPÍTULO 3   EL NUEVO BOLÍVAR

 

 

Venezuela resultaba ser el país de inestabilidad social por excelencia; su historia se hallaba marcada por más de medio centenar de revoluciones y golpes de estado. Este amplio tajo geográfico sudamericano, paraíso de sol y de flores, flotaba en un mar de petróleo, con vastos depósitos de hierro. El oro negro era procesado en su mayor parte en las paradisíacas isletas de Curazao y Aruba, donde se localizaba la mayor refinería del mundo occidental.

   Cuando Castro asume el poder en Cuba, los sindicatos venezolanos recién sucumbían al control de los marxistas, que al igual que el de Panamá, se había subordinado siempre a las orientaciones del viejo partido comunista de Cuba. La mano de Blas Roca, el jerarca marxista cubano, había resuelto el viejo faccionalismo comunista venezolano, eligiendo una troika compuesta por Juan Bautista Fuenmayor, Gustavo Machado y Pedro Ortega.

   La victoria de Castro estremeció la tierra de Bolívar. La juventud social demócrata y comunista, aburrida de las consignas y discursos vacíos de sus políticos, bien pronto abrazó el castrismo.  Entre los más descollantes en sus inicios figuraban el ex-oficial Douglas Bravo, Eloy Torres y Teodoro Petkoff; este último se había destacado en el conflicto contra la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.

   La visita de Castro a Caracas en 1959, que provocó un cisma político en ese país, se produjo en el momento de máximo auge carismático del entonces hombre fuerte venezolano, de franca tendencia izquierdista, Wolfgang Larrazabal. Los grupos democráticos inclinados a un quehacer reformista, encabezados por Rómulo Betancourt, un político astuto de conciencia reflexiva, se vieron arrinconados ante la nueva ola de revolución total a lo Castro.


 




 

CAPITULO 4. LA CRISIS DE LOS COHETES

 

 

En febrero de 1960 arriba a La Habana el vicepremier soviético Anastas Mikoyán, hecho que marcaría un corte en el desarrollo del proceso, al acelerar Castro su cometido con la Unión Soviética. La etapa siguiente de nacionalizaciones, se hallaba ya contenida en la proyección política anterior, de vocación anti-norteamericana y totalitaria. El movimiento ascensional de la revolución cubana quedará frustrado en la etapa que se liquidan los mecanismos democráticos e institucionales; a medida que adquiere proporcion­es el totalitarismo de Castro.  Posteriormente, la revolución desaparecerá al consolidarse una clase burocrático‑militar. 

   La producción industrial del país está relacionada, en su grueso, con la agricultura, siendo muy poco el peso de las ramas química y mecánica. El régimen no lograría construir un sector de producción de equipos y maquinarias. Su comercio exterior influiría decisivamente en la marcha económica de la Isla, no solo debido al azúcar sino a la dependencia de materias primas y tecnología del exterior. La carencia de recursos naturales y energéticos (salvo excepciones como el mineral de hierro y el níquel) y la deformación agropecuaria de nivel rudimentario presentaría dificultades insalvables.

   La declaración de Castro como marxista leninista a fines de 1961 coincide con  está presencia soviética, a partir de la cual la subversión exterior cobra interés político y estratégico. En 1961, agentes de la KGB arriban a Cuba, para supervisar y reorganizar la inteligencia. Ello coadyuvó a disparar la oposición política y profundizar la represión y la paralización social. El embargo norteam­ericano estaba desestabilizando una economía cuyo vacío tecnológico y comercial el campo socialista no pudo llenar con rapidez y calidad.

   Los levantamientos armados anti-castristas que se producirían en estos primeros tiempos, cantarían además con el beneplácito de las capas rurales más pobres, temerosas de un minotauro estatal que las iba regulando y controlando cada vez más. El período de la guerra civil campesina contra el régimen estatalizador (1960‑1963 en su etapa más aguda, aunque no fue liquidada totalmente sino en 1966) provocaría una contracción aguda de la producción agrícola, que mantendría en precario la alimentación de las ciudades. De no ser por la represión organizada por Castro y la ayuda bélica recibida de la URSS, el régimen hubiese naufragado en estos primeros años. 


 



 

ESTALLA LA CRISIS

 

El 20 de octubre, aconsejado por McNamara y Robert Kennedy el presidente se determinó a imponer una cuarentena naval a la Isla hasta que se removiesen los cohetes, manteniendo como una opción final el asalto militar. El presidente Kennedy se entrevistó con el canciller soviético Andrei Gromiko7 y éste le aseguró que la asistencia soviética a Cuba perseguía solamente el propósito de contribuir a la capacitación de Cuba para su defensa; que el adiestramiento de los cubanos en el manejo de armamento defensivo por parte de especialistas soviéticos no era, en forma alguna, de carácter ofensivo.


 

   Las características de estos emplazamientos de proyectiles dirigidos indican dos tipos de instalaciones. Varios de estos emplazamientos comprenden proyectiles balísticos de alcance medio, capaces de llevar una carga nuclear a más de 1,000 millas náuticas de distancia. Cada uno de estos proyectiles es capaz de caer sobre Washington D.C., el Canal de Panamá, la ciudad de Méjico, Puerto Rico o cualquier otra ciudad en la parte sudeste de los Estados Unidos, de Centroamérica o de la región del Caribe. Asimismo, están por terminar emplazamientos adicionales destinados a proyectiles balísticos intermedios, capaces de recorrer más del doble de la distancia, desde la bahía de Hudson, Canadá, por el norte, hasta Lima, Perú, por el sur. Además se están armando con apresuramiento bombarderos de retropropulsión de alcance medio, para el transporte de armas nucleares.

   El 22 de octubre, horas antes de que el presidente Kennedy hiciera una alocución pública denunciando la presencia de armas ofensivas en Cuba, el secretario de estado Rusk se entrevistaba con el embajador soviético. El presidente Kennedy anunció la imposición de una cuarentena naval a Cuba sobre todo de equipo militar ofensivo; la vigilancia aérea contínua y creciente sobre las instalaciones militares cubanas; la preparación de las fuerzas armadas para cualquier eventualidad; el refuerzo de la base naval de Guantánamo; la convocación de una reunión del órgano de consulta de la OEA para que invoque los artículos Sexto y Octavo del Tratado de Río de Janeiro en apoyo de cualesquiera medidas que sean necesarias.









 

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