
Ayudando a Promover La Democracia
Desde un principio, el Grupo de Apoyo a la Democracia adopto una serie
de reglamentos a los cuales nos hemos adherido religiosamente:
No
discriminar a ningún opositor por sus idea políticas o religiosas.
No
decirles lo que deben de hacer o como
deben de actuar y permitirles que usen las táctica que mas crean
convenientes.
La
Habana sola no es Cuba.
Ayudar a todas las provincias y la mayor cantidad de municipios posibles,
creando grupos de apoyo humanitario no-partidistas.
Las
medicinas son para los enfermos, y cualquier cubano que las necesite puede
solicitarlas de los opositores, aunque desde luego priorizando a los
disidentes, los presos políticos y sus familiares.
Apoyar a cualquier grupo dentro de Cuba que acepte el concepto de que en Cuba
se necesita establecer un estado de derecho.
Utilizar al máximo los recursos, minimizando gastos superfluos o
administrativos, dependiendo totalmente de la labor voluntaria de los
miembros.
Trabajar en silencio, evitando el protagonismo y el caudillismo que tanto
daño ha causado en la historia del
pueblo cubano.
En
el presente, nuestra ayuda llega a casi 169 municipios de la isla y cerca de
100 organizaciones independientes. Además de las medicinas y alimentos
concentrados que forman la base de nuestros envíos, la asistencia se ha
ampliado para cubrir áreas tales como servicio de espejuelos, materiales
para la construcción de prótesis dentales, la creación del proyecto
Botiquín y Dispensario del Pueblo, y los Grupos de Ayuda Humanitaria del
GAD, de los cuales existen un gran numero, especialmente en Santiago de
Cuba, Bayamo, Las Tunas, Cárdenas, Villa Clara y Cienfuegos, y la inclusión
del apoyo a miembros de grupos fraternales y la Fraternidad de ex-Presos
Políticos de Cuba, cuyos miembros se han integrado a las labores del GAD.
La
tarea que nos hemos encomendado no ha sido fácil. Recordamos como mucho de
nuestros hermanos de lucha nos atacaron injustamente cuando salimos a la
palestra publica reclamando nuestro derecho de cambiar la táctica de la
lucha armada por la de la ayuda humanitaria. El camino recorrido ha sido
duro y pensamos que el que nos falta recorrer sea quizás aun mas difícil,
debido principalmente a la incomprensión y la ignorancia, aunque vemos
complacidos como nuestra estrategia, de una forma u otra, ha sido adoptada
por casi todas las organizaciones del exilio como la vía a seguir. Pero
estamos decididos a continuar la lucha hasta alcanzar las metas que nos
hemos fijado. Creo que todos los que hemos colaborado de una u otra forma en
la creación del Grupo de Apoyo a la Disidencia, los que hemos trabajado día
a día los siete días de la semana y permanecido "en guardia" al lado de los
teléfonos para responder a las llamadas de nuestros hermanos desde Cuba,
podemos tener por lo menos la satisfacción del deber cumplido. Para nosotros,
los del GAD, eso es mas que suficiente.
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